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  • Alejandro Martín Calle

¿Es el Eneagrama realmente útil?


Damos continuidad al artículo anterior, ya que hemos recibido muchas preguntas y comentarios en relación al Eneagrama de la personalidad, especialmente en lo referente a cuestiones sobre su fiabilidad y validez, por lo que consideramos interesante ampliar información acerca de un modelo, el cual en los últimos años, está teniendo un desarrollo espectacular.

Como podemos comprobar, en las estanterías de librerías y bibliotecas, en las secciones de psicología, desarrollo personal o incluso espiritualismo, van teniendo una presencia creciente los libros y manuales que hacen referencia al Eneagrama. Asimismo, cursos y formación específica en esta materia, la encontramos en Universidades o en Escuelas de Negocios, así como en el seno de importantes instituciones públicas y corporaciones privadas.

Esta proyección del Eneagrama “hacia el mundo exterior” puede presentar una serie de beneficios, basados fundamentalmente en la aportación que pueden ir realizando diferentes estudiosos, autores, escuelas y corrientes que contribuyan al desarrollo del modelo.

Sin embargo, este mismo hecho también acarrea el riesgo al que se ven expuestas otras herramientas y modelos cuando entran en un circuito comercial en el que prima ante todo la necesidad de vender, lo cual lleva muchas veces asociados una serie de riesgos que pueden llevar a desvirtuar su esencia. Entre otros:

  • Esfuerzos de diferenciación frente a lo ya existente, que puede llevar a aportaciones “originales” o aventuradas.

  • Simplificación excesiva, con la finalidad de llegar a un público masivo. Como ya señalamos, el modelo contiene muchas variables que intervienen tanto en la configuración de los eneatipos como en sus subdivisiones. La simplificación se justifica únicamente en términos de facilitar un primer acercamiento comprensivo, pero en ningún momento podemos quedarnos ahí, ya que corremos el riesgo de desvirtuar el modelo. No se trata de reducir a los más de siete mil millones de seres humanos a nueve tipos básicos de personalidad. En el Eneagrama aparecen subtipos y otras variables como son las alas, las flechas o los niveles de desarrollo que aportan riqueza y se acercan más a la complejidad del ser humano.

  • Más allá de esta simplificación o asociada a ella, se produce en ocasiones, un esfuerzo de anteponer el atractivo del producto a su rigor. Habitualmente:

  • Remedios fáciles y cambios rápidos, ya que la sociedad actual demanda cambios, aprendizajes y reactualizaciones cada vez a mayor velocidad. Se busca la “dieta milagro” y lo que responde a estas expectativas, se compra.

  • Conexiones con otras materias y tópicos en función de los “productos que consume” habitualmente el público objetivo, sin estar dichas relaciones suficientemente justificadas. Por ejemplo, relacionarlos con determinadas mancias, corrientes espirituales, esquemas basados en planteamientos místicos y esotéricos, etc.

Asimismo, a la hora de calibrar la validez y fiabilidad de los postulados y afirmaciones emanados del Eneagrama, tenemos que tener en cuenta:

  • El “efecto Forer” (también llamado “efecto Barnum”) es la tendencia a encontrar como adecuadas y precisas determinadas afirmaciones sobre uno mismo, afirmaciones que sin embargo, son lo suficientemente vagas y generales como para poder ser aplicadas a un conjunto muy amplio de la población. Por ejemplo, una afirmación como: “por determinados bloqueos de tipo afectivo, el sujeto muestra un rendimiento mermado respecto a su potencial real”. Además de ser un juicio aplicable a la casi totalidad de los sujetos, resulta de fácil aceptación, ya que presupone que el referido, podría alcanzar un mejor rendimiento futuro. Esto puede explicar, al menos parcialmente, tanto la aceptación generalizada de algunas creencias y prácticas, y no sólo aquellas provenientes del campo de la espiritualidad y del esoterismo, tales como la astrología, la adivinación, la toma de decisiones basada en el I Ching o las Runas, sino que también afectan a algunos tipos de pruebas de personalidad con mayor base empírica y experimental.

  • Otro fenómeno relacionado con el anterior es la validación subjetiva, la cual consiste en la percepción de que dos acontecimientos están relacionados porque una creencia, teoría, expectativa o hipótesis, así lo afirma. Por ejemplo, el horóscopo se basa en la creencia en que la disposición de los planetas en el momento del nacimiento de una persona, marcarán de forma decisiva tanto su personalidad como su destino. Hay que tener en cuenta que en la mayor parte de los casos, nos basamos en correlaciones avaladas por un determinado consenso, basado en evidencias comunes y con un tratamiento estadístico de mayor o menor rigor. Pero la relación causa-efecto, es más difícil de demostrar.

  • También hay que tener en cuenta la posible incidencia de los procesos de filtraje selectivo que nos pueden llevar a considerar o a fijarnos más en los aspectos que compartimos con las determinadas categorías con las que supuestamente nos identificamos frente a los hechos diferenciadores.

  • El escaso tamaño de las muestras y datos recogidos y tratados sistemáticamente, hace que algunos aspectos interpretativos pueden adolecer de debilidad. Faltan referencias estadísticas para realizar comparaciones finas, así como instituciones sólidas de prestigio que avalen el cuerpo de investigaciones y conclusiones que tengan un aval de rigor y que pongan luz entre la espesura de conocimientos aportados por presuntos investigadores o desarrolladores de contenido que presentan sus resultados por iniciativa propia. Y que en muchos casos, carecen de la formación necesaria pero que, a través de un modelo comprensivo y aparentemente sencillo, se aventuran en su uso.

Queremos subrayar el hecho de que estos problemas no son exclusivos del Eneagrama y de que tampoco es nuestra intención descalificar el modelo, sino más bien al contrario: cuidar de su correcta aplicación y asegurar su mayor validez y utilidad. Desde nuestra óptica y experiencia, consideramos que el Eneagrama es una herramienta muy poderosa. Pero no olvidemos que a pesar de su potencialidad, no es la única y que ésta tiene que estar en función de cada persona y situación concreta, pudiendo ser complementada con otras, para evitar caer en el error de reducir la persona a la herramienta. Como advertía A. Maslow, “si la única herramienta que conocemos es un martillo, tenderemos a tratar todo como si fuera un clavo”.

En consecuencia, la clave está, como en tantos otros casos, en las personas que utilizan la herramienta, por lo que nuestra recomendación es que sea empleada siempre por profesionales acreditados, con sólidos conocimientos de los principios de psicología y epistemología, que puedan y sepan traducir el empleo de la misma en beneficio de la persona a la que se pretende ayudar.

#Eneagrama #Crecimientopersonal #Desarrollopersonal #Psicologíadelbienestar

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Colegio oficial de Psicólogos de Madrid
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